Page 102 - Anuario AC/E de cultura digital 2026
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salvarnos del infierno que estamos construyendo.
Toda civilización tiene sus ciclos, pero hemos
alcanzado uno globalizado, lo que significa que la
caída de nuestra verdad es una caída planetaria:
no cae Roma, o Grecia, o los otomanos, cae la
humanidad y la tecnología es la única que puede
salvarnos.
Tenemos acceso de manera global a múltiples
herramientas que deben ser usadas por la civi-
lización, neguemos las políticas proteccionistas
ante la tecnología y empoderemos a la sociedad
para el uso destacado de las herramientas del
siglo xxi a fin de que, por autorregulación e
inteligencia colectiva, hagamos de este mundo el
verdadero elixir de la esencia humana, represen-
tada por todos y cada uno de sus miembros.
El siglo xxi necesita pensadores, artistas y
filósofos, pues la máquina se va a encargar de
hacer gran parte del trabajo. ¿Estamos prepara-
dos para este cambio, o vamos a seguir haciendo
herramientas maravillosas para crear videojuegos
de zombis y militares al estilo salvadores de un
mundo que estamos rompiendo píxel a píxel?
La pregunta es qué dejamos como legado en
este macrosistema hiperconectado.
La historia de la humanidad, sus hallazgos,
logros y penurias, nos pertenece a nosotros,
los humanos, a nuestros abuelos, bisabuelos y
neandertales.
La IA y la gestión de esta información deviene
entonces en un recurso natural.
Cuando digo esto, las voces se alzan y las mentes
empiezan a pensar en extractivismo, capitalismo
y todos estos ismos que poco tienen que ver con
las vanguardias del siglo xx.
Anuario AC/E de cultura digital 2026
La IA es un recurso natural por tres motivos:
•
No existe sin una energía insuflada por
nuestro planeta. Este cerebro necesita del
planeta para existir.
•
Se construye con la información del mundo,
por lo que es mundo en sí misma.
•
La información y el archivo que dan vida
a esta entidad son de tal magnitud que la
convierten en patrimonio colectivo, pues
todo está conectado dentro de ella. Al igual
que les ocurre a los recursos naturales.
El debate no está en si la IA es un recurso natu-
ral, sino en si el resto del planeta debe conside-
rarse y especularse como tal.
Seguimos sin llegar a un consenso sobre la
explotación de los recursos de este planeta finito
en el que vivimos. Volviendo al ego, estamos de
nuevo cayendo en el error máximo de privatizar
un recurso que es de todos, especulando con él,
sesgándolo y haciéndolo mentir en beneficio de
unos pocos. Seguimos siendo una especie irres-
ponsable en el trato con lo que nos es dado.
Estamos aquí de paso y la pregunta no es cómo
construimos los legados, cuya respuesta es
de manera colectiva y para el colectivo, pues
todo en este planeta nos pertenece a todos y
la IA vendrá a poner todo esto patas arriba. La
pregunta es qué dejamos como legado en este
macrosistema hiperconectado. Si el motivo
merece la pena, el acervo se autoconstruirá a sí
mismo.
Debemos volver a observar nuestro entorno, sus
procesos y sus sufrimientos; es el único modo de
volver al mejor de todos los sistemas de archivo:
el boca a boca, en este caso a través de los labios
de lo que hoy denominamos como inteligencia
artificial, y como red social, y como obra de arte.
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NUEVAS fORMAS DE ALMACENAR LA INfORMACIón…
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SOLIMán LóPEz



















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