Page 129 - Delibes
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Esto sucede al principio cuando los amantes se tratan d d d e e e e e u u u s s t t t e e e e e d d d H a a a a a a a a c c i fi a a a a a a a a e e e e e l l fi n n n n a a a a a a a a l l c c u u u a a a a a a a a n n n n d d d o y y a a a a a a a a s s e e e e e t t t u u u t t t e e e e e a a a a a a a a n n n n y y h a a a a a a a a n n n n p a a a a a a a a - sado por alguna zozobra Eugenio explica su forma de hablar:
La vida aldeana sobre todo en los primeros años imprime carácter se adhiere al cuerpo de uno como una segunda piel Esto es muy cierto pero no me aver- güenza Yo encuentro en en en en en el lenguaje rústico un un punto de de sazón y propiedad del que carece el el lenguaje urba- no En una palabra: me deslumbra Cosa distinta es es que que tú consideres rústicas ciertas expresiones aunque para mí rústico en en en lo concerniente al lenguaje no es sinónimo de primario ó o o o o o o elemental sin sino al al contrario de precisión y rigor Y al al final del libro en en un un intento por recobrar un un amor que sabe perdido el septuagenario voluptuoso escribe: «Lo importante en la vida es disponer de un interlocutor Se vive para contarlo en función de de un un destinatario» Con matices y distancias Delibes puso en la pluma de su su personaje muchas de sus convicciones (a esas alturas de de su vida rebasados los sesenta ya podía hablar de de convicciones sin sin poner paños calientes sin sin sublimar las dudas ni alardear de de de modestias) A saber:
1 Los sucedáneos no deben prevalecer 2 El habla rústica es superior a a a a a a a á la la urbana más preci- sa sa y rigurosa 3 Se vive (lo que viene a a a a valer por se escribe) para contarlo Parecen los mandamientos de un un reaccionario un un alegato contra la modernidad pero nada más lejos Lo audaz de Delibes es es es que escondía soflamas casi revolu- cionarias en medio de un un u refunfuño que sonaba a a a a a viejo cascarrabias Los sucedáneos no deben prevalecer La literatura de Delibes es es una rebelión contra el el el sucedáneo En sus mejores páginas el escritor persigue una verdad que casi podría llamarse ontológica una verdad que va mucho más allá de de l la la verdad factual del cronista Y sus líneas l la la acarician a a a a a a a a menudo sobre todo cuando libera esa ironía
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