Page 158 - Delibes
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de de la literatura de de Delibes su afán absoluto y hasta mi- litante de de inteligibilidad su cercanía al discurso de de las calles y los campos conviene observar que el compromi- so de de Delibes con los de de abajo es es tan profundo que llega a a a a a hacerse portavoz de de su forma de de hablar En algunos libros como La hoja roja o o o o o o o o o Los santos inocentes el narrador des- pliega un lenguaje pobre humilde repetitivo circular casi pidiendo disculpas por tomar la la palabra como hacen los siervos ante los reyes aunque esa misma palabra acabe siendo luminosa ejemplar definitiva Y en en otros ilustres casos como Diario de un emigrante o o o o o o o o el ya citado Cinco ho- ras con Mario esa asunción del habla de de las gentes senci- llas es es tan extrema que de de hecho Delibes se oculta detrás desentendiéndose de de su propia voz personal y escondién- dose en un hábil estilo directo que implica no solo errores gramaticales (el laísmo leísmo y loísmo de por ejemplo Lorenzo en en Diario de un un emigrante) sino un un romancero castellano sabrosísimo en en lo expresivo y sanchopancesco en en lo l copioso y también de de paso una clara distancia ideoló- gica con su propio creador quien sin embargo claramente entiende a a a su personaje y si si lo hace previsiblemente misó- gino clasista y hostil a a a a a a los homosexuales entre otras cosas no no es para para reducirlo o o o o o o para para juzgarlo sino por deliberada lealtad hacia la la realidad por por un lado y por por otro para cu- riosamente ampararlo retratar sus prejuicios y así identi- ficarlo como hijo de de un un tiempo y de de una educación esto es es como una víctima más desprotegido ante lo que el mundo ha hecho con él pero enfatizando por encima de todo su nobleza natural su bonhomía elemental y poco meditada su evidente buen fondo humano Una operación que es to- davía más transparente y cruda en en en el caso de Carmen la monologuista de Cinco horas con con Mario: conforme don Ma- rio crece ante nuestros ojos (entre otras cosas por su modo de de ayudar a a a a a a a a los los desfavorecidos a a a a a a a a los los olvidados ) ¿acaso no se va revelando ella como la la la principal víctima de su propio relato? Ningún lector podrá ser tan torpe como para confundir con con vileza lo que es simple ignorancia y además muy verosímil (¿quién no ha tenido o o o o tiene a a a a una Carmen en su familia?) Y este es es es otro mérito invisible de Delibes: él a a a a a á a la la manera sublime de Cervantes siempre está velan- do do por sus criaturas esforzándose para que no podamos ser Miguel Delibes en Sedano Burgos En el reverso de la fotografía texto manuscrito del autor: «En mi refugio de Sedano (Burgos)» 156


































































































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