Page 24 - Delibes
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compañeros y entusiasta de de de de de de los los deportes es es es es es es uno de de de de de de los jugadores imprescindibles del equipo de de fútbol Porque durante años el fútbol esa pasión incon-
trolada como él mismo la la definió llegó a a a a a ocupar una parte significativa de su vida: como aficionado e e e e e e hincha de su equipo el Real Valladolid Deportivo del que recitaba de de memoria las alineaciones golea- dores y y resultados y y también como jugador No solo jugaba al fútbol todos los martes jueves y sábados en en los campos del colegio o o o o o o en en el el de de sus rivales —los jesuitas el Instituto o o o o o los los Huérfanos de de Caballería— sino que jugaba en la galería de de casa con sus hermanos y una pelota de trapo o o o o o en el el patio durante los recreos con canicas Su otra pasión fue la caza primero con tirago- mas actividad en en la que consiguió una tremenda maestría y y ya con con once años con con una escopeta de perdigones de culata tostada y cañón niquelado que que le trajeron los Reyes Magos con la que se cobró no sin remordimientos y tras casi un millar de inten- tos su primera pieza: un vencejo al que acertó con un plomo en en pleno vuelo Solía también acompañar a a a a a a a a a su padre cuando sa- lía de caza con el el morral cruzado sobre el el pecho en aquellas mañanas frías tempraneras de domingo en en las que iban al campo adusto ocre en en el coche el Cafetín un Chevrolet cuadrado y anguloso de color canela oscuro del que descendían con las ca- nanas los los leguis los los sombreros y y el el perro el el Boby traselque eninterminablescaminatas seguíanel rastro de perdices y conejos En julio de 1936 estalla la la Guerra Civil Valladolid se sumó desde el primer momento a a a los militares sublevados y la ciudad no sufre los es- tragos de la guerra salvo los ocasionales bombar- deos de de la la aviación republicana que obligaban a a a a a a a a a la la población a a a a a a a refugiarse en los sótanos de las casas almacenes y y bodegas que el Ayuntamiento ordenó habilitar para proteger a a a a a a los los vecinos de las explosio- nes Así en 1954 publicaría un relato «El refugio» en el que un niño ofrece su particular visión de la la 26

































































































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