Page 14 - Anuario AC/E de cultura digital 2026
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programado contra el teatro experimental vasco
o la poesía visual catalana, pero su indiferencia
puede ser letal a medio plazo.
4. Cómo se reconfigura
el poder cultural
Anuario AC/E de cultura digital 2026
La inteligencia artificial no solo amplifica las
dinámicas existentes del poder cultural; las
transforma cualitativamente.
Primero, desplaza el locus del poder cultural de
manera radical. Durante el siglo xx, el poder
cultural residía en quienes producían contenidos:
los estudios de Hollywood que financiaban pelí-
culas, las cadenas de televisión que programaban
la franja horaria, las editoriales que decidían
qué manuscritos merecían distribución. Incluso
con la irrupción de las redes sociales en el siglo
xxi, la lógica permaneció fundamentalmente
intacta: los contenidos seguían reflejando la
cultura de quienes los creaban. Un cineasta iraní
narraba Teherán; un músico argentino componía
desde Buenos Aires. La IA generativa rompe
esta ecuación. El poder ya no reside en quienes
producen contenidos, sino en quienes controlan
la infraestructura de mediación: las corpora-
ciones que determinan qué resulta visible, qué
puede generarse, qué merece circular, y bajo qué
condiciones económicas y legales.
Segundo, automatiza la influencia cultural a
escala. Donde antes se requería una industria
mediática completa para exportar valores,
ahora un único modelo de lenguaje puede
sintetizar respuestas a la manera de una cultura
dominante en cien idiomas simultáneamente.
La homogeneización ya no requiere imposición
activa; opera como efecto secundario de la
optimización estadística. Los sesgos no se
programan, emergen de los datos y se replican
en segundos (Wang et al., 2024)
Tercero, privatiza y mercantiliza el común
cultural. El patrimonio acumulado de genera-
ciones (literatura, arte, conocimiento científico,
tradiciones documentadas) se convierte en
datos de entrenamiento sobre los cuales las
corporaciones entrenan modelos a los que habrá
que pagar para acceder. Lo que era común se
vuelve insumo; lo que era compartido se vuelve
producto. Se extrae margen no de poseer las
fábricas, sino de controlar los vectores: las redes,
las API, y las plataformas que median entre
producción cultural histórica y consumo cultural
futuro (Wark, 2004).
El poder ya no reside en quienes producen
contenidos, sino en quienes controlan la
infraestructura de mediación.
El resultado es una reorganización global de
las jerarquías culturales. No es simplemente
que Estados Unidos o China tengan más poder
cultural, es que el tipo de poder que ejercen es
distinto. Ya no se trata principalmente de poder
blando proyectado mediante diplomacia cultural,
sino de infraestructura que determina las carac-
terísticas técnicas, lingüísticas y epistémicas por
defecto del nuevo mundo digital.
Esta reconfiguración no es inevitable ni ha sido
completada. Pero está en marcha, y sus conse-
cuencias para la diversidad cultural serán tan
profundas como las que produjeron la imprenta
o la televisión, solo que a una velocidad radi-
calmente mayor.
5. La cultura no es solamente
el idioma, pero tu
idioma es más caro
La supremacía cultural de la IA se siente quizás
de forma más aguda en el ámbito del lenguaje.
Con aproximadamente el 98 % de la investiga-
ción en IA originada en el Norte Global13 y la
mayoría de los conjuntos de datos de entrena-
miento reflejando este desequilibrio, los sesgos
13 https://knowledge.wharton.upenn.edu/article/
how-the-global-south-can-chart-a-new-path-
for-ai/
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SUPREMACía CULTURAL y GEOPOLíTICA DE LA INTELIGENCIA ARTIfICIAL…
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LUCía VELASCO













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