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incluso irrelevantes desde un punto de vista
narrativo estricto. Su función no es producir
impacto, sino sostener el vínculo: mantener la
sensación de presencia, continuidad y familiari-
dad con el personaje, entendido ya como figura
narrativa.
Desde una perspectiva narrativa, la story actúa
como paratexto. Aporta comentarios, aclaracio-
nes, rectificaciones o extensiones mínimas de lo
ya mostrado en los reels. Es también el espacio
de la metanarración: donde el creador explica,
matiza o contextualiza su propio contenido, o
incluso introduce fragmentos de su vida fuera
de las redes, integrándolos en el relato. De este
modo, refuerza la ilusión de cercanía.
para consolidar una relación duradera con sus
seguidores.
Desde el punto de vista estructural, lo decisivo
no es la calidad aislada de cada pieza, sino su
distribución funcional. Cuando esta distribución
se estabiliza, emerge una forma narrativa legible:
una sucesión de episodios pensados para circular
algorítmicamente, conectados por un tejido de
comentarios, repeticiones y extensiones relacio-
nales que sostienen a la comunidad existente y
facilitan su ampliación.
6. Regímenes de contenido y
economías de atención
Del autor al personaje: la construcción
de una identidad digital que media con
el público. Imagen: Juan Aparicio.
Anuario AC/E de cultura digital 2026
La relación entre ambos formatos es, por
tanto, funcional y no estética. El reel produce
expansión; la story produce cohesión. Un perfil
que prescinde de reels difícilmente amplía su
visibilidad y queda confinado a su comunidad
inicial. Un perfil que prescinde de stories puede
crecer y difundirse, pero tendrá más dificultades
En plataformas como Instagram o TikTok no
hay una única lógica narrativa que explique
qué funciona y qué no. Lo que se impone es la
convivencia de distintos regímenes de contenido,
cada uno con su propia economía de atención,
sus patrones de repetición y su forma caracte-
rística de atrapar al espectador. Las plataformas
no los jerarquizan por su valor cultural, claro,
sino por algo más simple y decisivo: su capacidad
para sostener la atención de forma continuada y
reconocible.
Dentro de este ecosistema heterogéneo, con-
viene distinguir entre regímenes orientados
principalmente a la fascinación, la utilidad o la
mejora personal, y aquellos que operan como
formas culturales en sentido estricto, basadas en
la construcción de relatos, personajes y criterios
reconocibles. Ambos compiten en el mismo flujo
de atención, pero no funcionan del mismo modo
ni ofrecen la misma experiencia.
Las plataformas jerarquizan por la
capacidad para sostener la atención de
forma continuada y reconocible.
Uno de los regímenes más visibles es el de la
fascinación visual, heredero directo del origen de
Instagram como escaparate de imágenes. En él
predominan cuerpos, espacios y estilos de vida
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NARRAR EN EL fLUJO: PLATAfORMAS, PERSONAJES y MEDIACIón ALGORíTMICA ·
JUAN APARICIO bELMONTE

