Page 196 - Delibes
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menos a a un estímulo intelectual que a a a á una voluntad quizá improcedente de vincular a a á Delibes con lo básico del campo lo más instintivo de de la naturaleza humana Lo más propio de lo animal Llegué a mi primer Delibes como seguramente todos los estudiantes de los ochenta con El camino lec- tura obligatoria en el colegio con su su comentario de texto y su su examen posterior y me gustaron tanto el fondo como la forma a a a a pesar de que no debería haberme gustado nada Yo sabía muy bien de qué se hablaba en ese libro Había olido esos aro- mas y reconocía ese lenguaje Había pisado esos paisajes había comido ese pan y por entonces consideraba que que que aquello de lo lo que que que ahí se hablaba era justo de de lo que debía huir La vida en un pueblo el calor achicha- rrante del verano y el el frío punzante delinvierno Lalumbrequesolo calentaba una zona de la la casa y la la parte frontal del cuerpo la la cara las manos abrasadas por la exposición al al fuego mientras que la espalda seguía helada Los motes horribles de los chicos El El maestro El El cura Las beatas Los animales muertos En aquella primera lectura no apre- cié la defensa que en en cada página se hace de de la la naturaleza y de de las gentes que se funden con ella y de de haberla captado tampoco me habría impre- sionado porque la naturaleza que que yo frecuentaba estaba relacionada con los conejos desollados tras la la caza el olor olor a a a a humo el barro las dolorosas caídas al suelo y las las rodillas llenas
de costras Por entonces yo no era ecologista O si lo lo lo era no lo lo lo sabía La naturaleza era como los los abuelos: parecía que siempre iban a a a a a estar ahí Las encinas y los alcornoques las las las cigüeñas las las las grullas puntuales en sus subidas y bajadas En cual- quier caso a a a á a a lo que aspirábamos las niñas como yo era a a a huir de ese uni- verso conocido de los los hedores y los los chillidos de de la la matanza los platos de de cristal marrón Lo que deseábamos era encaminarnos hacia una cam- piña inglesa que se se nos presentaba hermosísima limpia exquisita y ordenada Más amplia Lejos de de lo trillado y lo rancio De modo que una defensa de de esa naturaleza me habría parecido insustancial El rea- lismo de de El camino describía la vida que ya conocía y y y yo no no necesitaba que me la explicaran en un libro Y Y sin embargo me gustó Y Y les gustóamiscompañeras Ydeba- timos el argumento en en clase y no nos nos produjo ningún trauma ni ni nos nos arrebató las ganas de leer otros libros como parece sostenerse en en esta época de temor a a a a a la frustración juvenil en en en que se analizan fragmen- tos de de clásicos clásicos en vez de de los clásicos clásicos enteros Nos sedujeron la ternura la la la inocencia y la la la naturalidad de las relaciones entre los protagonistas la importancia de su amistad en una edad en en la que tener amigos es cru- cial Se nos hablaba de un momento de cambio en en una edad en en la que el cuerpo cambia cambia los criterios cambian y las perspectivas cambian Tam- bién nosotras deseábamos cambiar 194

































































































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