Page 5 - EL FUTURO NO ES DE NADIE TODAVÍA. EUGENIO AMPUDIA
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Hierba que respira, sospechosos cables de dinamita, voladu- ras controladas, nubes de humo, libros que se mueven o bi- bliotecas que parecen quemarse. Los pies del espectador atrapados en el suelo, palabras y frases que tanto se forman como se desconfiguran ante nuestro ojo (o antojo), huraca- nes, recorridos inverosímiles y encuentros inesperados. Algu- nas de estas piezas son ya icónicas, otras menos conocidas y algunas inéditas, todas ellas forzándonos a pensar, fagocitar y repensar las múltiples capas de nuestra cotidianidad, de abrir otras puertas posibles, dentro de las cuales puede haber otras posibles... y otras y otras más.Para este carácter tan poco ortodoxo, estaría fuera de lugar comisionar para la presente publicación textos críticos al uso, plagados de la retórica ensortijada, referencias remotas, te- rritorios comunes y piruetas estilísticas que tanto acompañan a las exposiciones de arte contemporáneo y sus posteriores vestigios impresos. Aquí era necesario que los textos se aven- turasen a una condición fabulística que al tiempo permitiese desentrañar la personalidad de Eugenio y en lugar de explicar las obras buscar otros espacios posibles entre ellas y desen- marañar con ello para el público la cabeza de Ampudia.De este modo, Gabriela Jáuregui cayó en el «agujero del co- nejo» y de ahí salió un texto de literatura híbrida, que conjuga crítica de arte y ficción, en el que, como buena poeta que es, nos hace disfrutar de un estilo fresco y libre, pero perfecta-mente estructurado, que se lee con la misma ansia que una novela o un capítulo más de miles de relatos posibles.Martí Manen toma como punto de partida de su nada conven- cional texto la ya famosa serie de Eugenio Dónde dormir; su análisis poliédrico del gesto de dormir tiende puntos de fuga para transitar entre el trabajo de Eugenio y las puertas abiertas que su obra permite. Dormir como epítome de la obra de Euge- nio, pero también de la sociedad y el momento presentes y, po- siblemente, del futuro, ese que no posee propietario ni certezas.Finalmente, los aparentemente delirantes cuestionamientos de Guillermo Santamarina dan lugar a una conversación con Eugenio que consigue traducir de un golpe obra y persona del artista. Engancha y disecciona. No es tarea fácil con un solo gesto desenvolver al artista y diseccionar su obra; menos aún diseccionar al artista y desenvolver la obra con él. Santa- marina logra ambas cosas con la deliberada extravagancia de sus preguntas.Los tres relatos nos ayudan a dar forma a un proyecto que se configura como un juego de paradojas afines al signo de los tiempos: presencias invisibles, imaginarias y virtuales, que nos recuerdan que hay que ver más allá de nuestros ojos y que no debemos olvidar —como nos recuerda el título de la mues- tra— que nada está determinado y que, sobre todo, El futuro no es de nadie todavía.5 | EUGENIO AMPUDIA. EL FUTURO NO ES DE NADIE TODAVÍA5 | EUGENIO AMPUDIA. EL FUTURO NO ES DE NADIE TODAVÍA


































































































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