Page 18 - Anuario AC/E de cultura digital 2026
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Construir infraestructura alternativa es caro, la
interoperabilidad es técnicamente compleja, y
existe siempre el riesgo de que las alternativas
locales sean cooptadas. Pero estas iniciativas
demuestran que hay elecciones que tomar y que
la distribución del poder en el ecosistema de la
IA es aún un terreno en disputa.
Cada elección sobre qué digitalizar, cómo
etiquetar, bajo qué términos compartir y en
qué infraestructura alojar constituye una
opción entre distintas esferas de influencia
geopolítica.
de soberanía de datos, instituciones como el
Museo Nacional del Indígena Americano del
Smithsonian han desarrollado protocolos en
colaboración con comunidades que limitan qué
objetos pueden ser digitalizados y bajo qué
condiciones. Estos protocolos reconocen que
ciertos conocimientos culturales requieren con-
textos relacionales que los modelos estadísticos
no pueden capturar: una pluralidad de contex-
tos locales donde cada comunidad define sus
propias reglas de circulación del conocimiento
(Christen, 2020).
10. Tres futuros posibles
9. Implicaciones para el sector
cultural: infraestructura,
soberanía y resistencia
Anuario AC/E de cultura digital 2026
Para las instituciones culturales, la IA plantea
una cuestión geopolítica trascendental: ¿serán
nodos de soberanía epistémica o canalizadores
de poderes hegemónicos globales?
La presión para digitalizar colecciones culturales
no es meramente una cuestión de acceso o pre-
servación. Es una decisión sobre infraestructura
de poder. Cada elección sobre qué digitalizar,
cómo etiquetar, bajo qué términos compartir y
en qué infraestructura alojar constituye una op-
ción entre distintas esferas de influencia geopolí-
tica. Lo que está en juego es la capacidad futura
de una nación o región para definir, acceder y
hacer uso de su propio patrimonio cultural sin
mediación de potencias extranjeras.
Cuando las instituciones culturales permiten
que asistentes virtuales comerciales se convier-
tan en la interfaz predominante para acceder
al conocimiento cultural, están cediendo poder
editorial. Los modelos estadounidenses tienden
a reflejar marcos conceptuales anglosajones; los
modelos chinos, prioridades culturales del PCC.
Ninguno refleja necesariamente las perspectivas
de las comunidades cuyas culturas están siendo
explicadas (Wang et al., 2024). Lo importante es
saber que hay alternativa. Siguiendo principios
Las decisiones que se tomen en los próximos tres
a cinco años sobre infraestructura, regulación,
inversión pública y gobernanza de datos confi-
gurarán si la IA se convierte en instrumento de
pluralismo cultural o de homogeneización. La
arquitectura del futuro digital no está predeter-
minada por la lógica del código; será el resultado
de políticas, inversiones y resistencias culturales.
Tres tendencias se perfilan con claridad. La
primera es la aceleración del giro soberano en
la política tecnológica global: Gobiernos de
todo el mundo reconocen que la dependencia
de infraestructuras de IA extranjeras constituye
un riesgo estratégico inaceptable. La segunda
es la emergencia de nuevas formas de vigilancia
y control algorítmico que Shoshana Zuboff ha
denominado «capitalismo de vigilancia»: los
sistemas de IA no solo median el acceso a la
información, sino que monitorizan, clasifican y
predicen el comportamiento cultural a escala. La
tercera es la consolidación de la brecha de infe-
rencia: entrenar un modelo de frontera cuesta
cientos de millones de dólares, pero una vez
entrenado, ejecutarlo se vuelve relativamente
barato. Esta asimetría abre una ventana: si los
modelos fundacionales se vuelven accesibles
mediante licencias abiertas, actores medianos
podrían ajustarlos con datos locales para servir
necesidades culturales específicas sin replicar
toda la infraestructura desde cero.
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SUPREMACía CULTURAL y GEOPOLíTICA DE LA INTELIGENCIA ARTIfICIAL…
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LUCía VELASCO

