Page 69 - Azaña: Intelectual y estadista | eBook
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En los círculos políticos y literarios en los que Azaña era conocido, donde contaba con muchos amigos y simpatizantes, una vez que se tuvo conoci- miento de que iba a optar a la presidencia del Ateneo, se produjeron cen- tenares de altas como socios de la entidad, puede que algunas motivadas por la apertura de las actividades tras el cierre gubernativo. En el mes de marzo de 1930 aparecen como dadas de alta conocidas personalidades del periodismo, la literatura, la universidad o la política, como fueron los casos de Isaac Abeytua, Joaquín Arderius, Augusto Barcia, Manuel Bastos, Julio Bejarano, Félix Urabayen, Anselmo Carretero, Marcelino Domingo, Sin- dulfo de la Fuente, Luis García Bilbao, Eduardo Haro, Antonio de Hoyos y Vinent, Ángel Lázaro, Antonio de Lezama, Félix Lorenzo, Martín Luis Guzmán, Alberto Marín Alcalde, Miguel Maura, Carlos Montilla, Roberto Novoa Santos, Ceferino Palencia, Salvador Quemades, José Salmerón, Amós Salvador, Jaime Torrubiano y Francisco Valdés Casas. Son de señalar también algunas altas de militares, y que años más tarde desempeñarán un papel relevante en la defensa de la República, como fueron José Riquelme, Luis Romero Basart, Mariano Zapico o Juan Hernández Saravia. Más an- tiguo en la casa era el peculiar teniente-coronel Julio Mangada, gran pro- motor en España del idioma esperanto y republicano exaltado7.
En los meses siguientes, es decir, hasta la proclamación de la República, el Ateneo se convertirá en un actor principal de las conspiraciones republicanas, con voz propia en la prensa y catalizador de la pluralidad del movimiento que se oponía a la monarquía. El Gobierno tuvo en el Ateneo a un adversario muy eficaz, incluso correoso, capaz de convertir el más irrelevante asunto en un contencioso y de causar dolores de cabeza a ministros y directores gene- rales, como lo fue el “pleito de la llave”, con ateneístas encarcelados y Azaña huido de la justicia, en febrero de 1931, y con la Docta Casa cerrada por la autoridad. Una comisión de miembros de la Junta de Gobierno, integrada por Isidoro Vergara, Manuel Martínez Risco, Agustín Millares, Honorato de Castro y Miguel Moreno Laguía, compareció ante un notario de Madrid para solicitar que se personase con ellos en el despacho del director general de Seguridad, general Emilio Mola, y le requiriera la entrega de la llave de la puerta de acceso al Ateneo, pues a su juicio la autoridad gubernativa podía acordar el cierre de la entidad, pero no apropiarse de bienes de su propiedad, como lo era la llave de la puerta principal. Este es un ejemplo de los muchos problemas que los ateneístas eran capaces de originar al poder.
Volverá la Docta Casa a conocer cierres, sanciones y encarcelamiento de sus dirigentes. Sin embargo, contra viento y marea, se mantendrá la actividad cultural y educativa, además de la tribuna política, por la que pasaron mu- chos de los protagonistas de la futura República, como fueron Niceto Al- calá-Zamora, Indalecio Prieto, Miguel de Unamuno, Marcelino Domingo, Álvaro de Albornoz, Andrés Ovejero, María Martínez Sierra o Leonardo Martín Echevarría, además del propio Azaña. Por su parte, las secciones volvieron a recobrar su esplendor, con disertaciones y cursos, destacando
7 Archivo Histórico del Ateneo de Ma- drid. Elaboración propia.
68 isabelo herreros






























































































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