Page 148 - Anuario AC/E de cultura digital 2026
P. 148

1. Introducción. El desplazamiento
del espacio de la obra
Anuario AC/E de cultura digital 2026
Durante todo el siglo xx y buena parte del xxi
—y aún hoy en la cabeza de muchos profesio-
nales de la cultura—, la obra estuvo ligada a
espacios relativamente estables. Existían lugares
reconocibles donde se producía, se legitimaba
y circulaba la cultura: editoriales, teatros, mu-
seos, universidades, medios de comunicación.
La cultura no flotaba en el aire; se organizaba
alrededor de instituciones que actuaban como
mediadoras y garantes simbólicos. La cultura
tenía domicilio, portero y, en ocasiones, guardia
jurado a la entrada.
Una obra podía gustar o no, ser discutida, igno-
rada o incluso rechazada, pero rara vez se cues-
tionaba su condición de obra. Había un marco
compartido que delimitaba qué entraba en el
campo cultural y qué quedaba fuera.
Las redes sociales aparecen, precisamente, fuera
de ese marco. No se presentan como espacios
culturales ni reclaman serlo. Durante años han
funcionado como otra cosa: una herramienta
accesoria, útil para anunciar lo que sucedía en
otra parte. Un apéndice promocional, ligero, casi
decorativo. Llamarlas «cultura» parecía —y sigue
pareciendo— una exageración, cuando no una
provocación.
Ese recelo no ha desaparecido. Definir como
cultura lo que ocurre en plataformas como
Instagram o TikTok continúa siendo proble-
mático. No porque en ellas no existan formas
expresivas complejas, sino porque la palabra
«cultura» arrastra una densidad histórica, ins-
titucional y simbólica que estas plataformas no
han heredado ni sustituido. Equiparar sin matices
un reel o una story a una obra literaria, teatral o
plástica no solo resulta forzado, sino que tiende
a confundir más de lo que aclara y, para mu-
chos agentes culturales, puede resultar incluso
ofensivo.
El scroll infinito: una versión intensificada del
zapping que condiciona los nuevos hábitos
culturales. Imagen: Juan Aparicio.
Ahora bien, admitir esta dificultad no implica
negar lo evidente. En las redes sociales operan
hoy técnicas narrativas, retóricas y performativas
que forman parte central de la cultura popu-
lar contemporánea. No son improvisaciones
ingenuas. Proceden de tradiciones artísticas
previas: el humor, la dramaturgia, la serialidad, la
construcción de personajes, el gag, la repetición,
la viñeta —animada o no—. Lo que cambia no es
la técnica, sino el entorno en el que se despliega.
Las plataformas no producen cultura en sen-
tido clásico, pero funcionan como laboratorios
activos de la cultura pop actual. No consagran
obras ni fijan canon, pero generan códigos. No
producen archivo estable, pero moldean hábitos
narrativos y expectativas culturales, espe-
cialmente entre los más jóvenes.
El desplazamiento reciente no consiste en que
las redes sustituyan a las instituciones culturales,
sino en la aparición de un espacio paralelo que
opera con reglas propias. Un espacio donde la
148
NARRAR EN EL fLUJO: PLATAfORMAS, PERSONAJES y MEDIACIón ALGORíTMICA ·
JUAN APARICIO bELMONTE






























   146   147   148   149   150