Page 34 - Anuario AC/E de cultura digital 2026
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Mona Hatoum, “The Negotiating Table
(La mesa de negociación)”, 1983.
Fragmento 11: conclusiones
Anuario AC/E de cultura digital 2026
A modo de membrete, la información presen-
tada en las páginas anteriores puede orientarse
hacia tres escenarios posibles: uno positivo, uno
neutral y otro negativo. Atendiendo a las ideas
expuestas, es lógico presuponer que las conclu-
siones no se basan en un horizonte de objetivi-
dad, sino en uno situado conforme a los usos y
desusos que del contexto pueden hacerse en la
divulgación y crítica de arte en espacios digitales.
Siguiendo esta línea, un horizonte optimista su-
pondría un mayor nivel de implicación por parte
de artistas, agentes culturales y trabajadoras de
la cultura para entender el mundo, las dinámicas
que lo rigen, las violencias que se generan en él
y cuál es nuestra responsabilidad en todo ello,
atendiendo a los diversos campos de acción
que tenemos a mano. Sea en nuestro día a día,
en redes sociales, en espacios asamblearios, en
nuestro puesto de trabajo o en las iniciativas
que sacamos adelante, optar por no separar la
vida de la cultura implica una revisión profunda
y compleja de nuestros sesgos formativos,
ideológicos y políticos, y los silencios y vacíos
que desde ahí se generan. Al mismo tiempo,
una mayor implicación por la vida conlleva una
mayor implicación en la bondad como eje desde
el que ser y desde el que trabajar. Si descon-
textualizar deshumaniza, entonces atender a
la complejidad de aquello que nos rodea debe
pasar, necesariamente, por un regreso a nuestra
humanidad y la humanidad de otras. En un
contexto de explotación de las emociones, sobre
todo de las más negativas, conocer nuestros
disparadores y reivindicar la pausa antes de
la acción contraviene el principio básico de la
rueda en la que todas estamos metidas: cuanto
más cansadas, menos reflexionamos; cuanto
menos reflexionamos, más sobrerreaccionamos
y más fácilmente manipulables nos volvemos. La
tarea del pensamiento es lenta, colectiva y no
atiende a exigencias algorítmicas. Reivindicar el
pensamiento es, por tanto, reivindicar también el
tiempo necesario para pensar.
Un horizonte neutro, en este caso, respondería
al análisis de cómo los sistemas de poder suelen
encontrar la forma de adaptarse a los tiempos
con el fin de sobrevivir a ellos. Si separamos la
cultura de la vida, podemos convencernos de
que la primera puede sobrevivir al margen de
la segunda, pero como profesionales debemos
ya saber que este espejismo no está exento
de fricciones ni de obstáculos. Dentro de este
esquema, lo más cercano a la neutralidad es
el compromiso estético o performático. Esta
tendencia la vemos en lugares de trabajo y
espacios institucionales en los que se intervienen
las propuestas sin cambiar la estructura: expo-
siciones temporales dedicadas a mujeres, líneas
de trabajo que investigan la colonialidad, acti-
vidades temáticas durante el mes del Orgullo…
Pero la hegemonía sigue impoluta, ya sea en los
organigramas de estos espacios o en los discur-
sos que rodean estos cambios. Tímidos, sutiles,
poco arriesgados. Forzar un pequeño cambio
para proteger la estructura y forzar un pequeño
cambio para transformar la estructura son las
dos derivas que puede tomar esta tendencia.
Solo el tiempo dirá si el compromiso es algo que
se adopta por presión o por convicción.
Un horizonte optimista supondría un
mayor nivel de implicación por parte de
artistas, agentes culturales y trabajadoras
de la cultura para entender el mundo y las
dinámicas que lo rigen.
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El MARCO fRAGMENTADO: USOS y DESUSOS DEL CONTExTO EN LA DIVULGACIón…
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EUGENIA TENENbAUM

