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ha tocado vivir, o nos creemos por encima de
ellas? Si los regímenes absolutistas y totalitaristas
se han valido ampliamente del arte y la cultura
para legitimarse en el poder, ¿qué nos hace
pensar que la cultura ha perdido su potencial
como arma política? El músico Leo Kalyan, en
su cuenta de Instagram, compartía hace escasas
semanas un vídeo en el que decía: «“Mantente
neutral” es lo que la gente dice cuando la verdad
está a punto de costarles la comodidad. Nina
Simone lo dijo claramente: “El deber del artista
es reflejar los tiempos”. Y así lo hizo». Arundhati
Roy y Michelle Yeoh son, en el marco de la Berli-
nale, la personificación de las dos únicas posturas
posibles en un presente devastador en el que
la inacción, cada día, cuesta vidas, derechos y
bienestar.
Fragmento 10: resistencia
Como Nina Simone, Paul Robeson, Audre Lorde
o Arundhati Roy, muchas han sido las artistas
que, desde diferentes ámbitos, han puesto su
trabajo al servicio de la sociedad al entender que
la cultura es un espacio tan digno y poderoso
como cualquier otro desde el que luchar por la
vida. Si el arte es, ante todo, una conversación,
¿cuáles son las que estamos dispuestas a iniciar y
cuáles las que estamos dispuestas a silenciar?
En uno de los momentos más álgidos del arte
conceptual, los años setenta del siglo pasado, un
artista alemán decidió llevar a cabo su primera
performance en suelo estadounidense. Como
oposición al sistema de poder que simbolizaba
dicha nación, su primer cometido fue no poner
en ningún momento sus pies en ella. Para tal fin
se valió del material más habitual en su obra, el
fieltro, y durante tres días permaneció envuelto
de pies a cabeza en él. Joseph Beuys, en la
parte central de la performance, se desplazó en
ambulancia a una habitación en la que convi-
viría las siguientes setenta y dos horas junto a
un coyote con el que habló, jugó y al que dejó
despedazar partes del fieltro que lo cubría. A
esta obra efímera la llamó I Like America and
America Likes Me. Menos de una década después,
en 1982, una joven Mona Hatoum colocó una
estructura rectangular de plástico en medio de
una galería, se introdujo dentro y trató de no
perder el equilibrio mientras un cubo con agua
iba humedeciendo la arcilla a sus pies. En ambas
performances, el público observaba lo que ocurría
sin poder intervenir. En el caso de Hatoum,
mientras su cuerpo se levantaba, se escurría,
se caía y se volvía a levantar, por la megafonía
de la sala sonaban canciones revolucionarias en
árabe, francés e inglés intercaladas con noticias
e informes sobre la situación política en Pales-
tina. El uso de estímulos sonoros es un recurso
habitual en su trayectoria: un año después
envolvió su cuerpo en plástico, lo amordazó y
ensangrentó, lo situó encima de una mesa en un
cuarto lóbrego iluminado solo de manera cenital
por una bombilla y, mientras yacía inmóvil, en la
sala podían oírse intervenciones radiofónicas que
hablaban de la invasión israelí del Líbano junto
con discursos sobre la paz pronunciados por líde-
res occidentales. En 2023, una fotografía tomada
por Hamza W. Dahdooh en Gaza reproduce
visualmente aquello a lo que Hatoum se estaba
oponiendo como artista libanesa de ascenden-
cencia palestina tanto en Under Siege, su perfor-
mance de 1982, como en The Negotiating Table
de 1983. Veinte años después, en 2003, la artista
Doris Salcedo participaba en la 8.ª Bienal de
Estambul ocupando el solar vacío existente entre
dos edificios con 1550 sillas de madera, apiladas
unas sobre otras en el hueco hasta alcanzar la
práctica totalidad del espacio disponible. Valién-
dose de binomios tales como presencia-ausencia
o memoria-olvido, el acercamiento conceptual
de Doris Salcedo al arte contemporáneo se basa
en una poética del recuerdo cuyas protagonistas
son siempre aquellas olvidadas por el Estado y su
necropolítica. De esta forma, diferentes artistas
en distintos puntos del planeta, provenientes a
su vez de contextos muy diversos, confluyen a la
hora de abrir un espacio de escucha y contesta-
ción en sus prácticas profesionales, situando la
cultura como un terreno fértil para el posiciona-
miento político y el cambio social.
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