Page 204 - Anuario AC/E de cultura digital 2026
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Cartografía del uso de la IA en la creación digital en español
de pensamiento a las que les induce, y hasta
cómo ven la IA como un espejo de sus propias
búsquedas y experimentaciones. La arquitecta
y artista plástica mexicana Malitzin Cortés
describe incluso una sensación de cercanía con
la herramienta: «Es muy difícil quitar esa capa
que nos hace sentir que estamos colaborando
con un ente y me es inevitable sentir cierta
cercanía y sentirme muy feliz cuando parece
adivinar mi pensamiento, cuando la usamos y
refleja algo de nosotros».
En la literatura, Julio Rojas, guionista chileno,
la define como «una herramienta amplificadora
y no de sustitución cognitiva», una tecnología
que permite a los autores «interactuar de formas
nuevas con los universos narrativos propios y
ajenos».
Cristian Larrosa, CEO de Larrosa.pro, expertos
en financiación y nuevas tecnologías para la
industria musical, explica que la IA ha acelerado
todas las etapas de la composición y la produc-
ción, e identifica también nuevas tendencias
creativas impulsadas por la IA: microhistorias
ultracortas, reinterpretaciones instantáneas,
artistas generados con IA, contenidos híbridos
(música + imagen + narrativa), formatos perso-
nalizados, experiencias inmersivas y educación
creativa guiada por IA. Sin embargo, señala una
reacción interesante: el auge de una «tendencia
artesanal de la creación que vuelve a la raíz»,
donde la calidad extrema se vuelve diferencial
ante el exceso de contenido. La IA también está
modificando la estructura de los contenidos, que
ahora, en su opinión, se conciben como piezas
modulares y adaptables. Como explica, «antes
se pensaba linealmente y ahora se construyen
piezas que pueden expandirse, reducirse o
versionarse automáticamente».
Abigail Jara, coreógrafa e investigadora, dirige
la primera compañía mexicana en desarrollar
robots para la escena y habla sobre el impacto
de la IA en su obra: «En mi trabajo ha modifi-
cado profundamente la manera en que abordo
los procesos artísticos; ha transformado la forma
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FOCUS
en que nos aproximamos a las corporalidades
y a los conceptos y temáticas que nos interesa
tratar. El uso de la IA es una herramienta que
nos ayuda a ser más eficientes, sobre todo
en el procesamiento de datos en la relación
humano-máquina dentro de la escena, a través
de sensores y sistemas para generar una relación
entre el cuerpo humano, lo sonoro y lo visual en
el trabajo de mi compañía».
El artista plástico colombiano Juan Covelli
también gusta de explorar la IA de manera ex-
pandida, al generar posibilidades narrativas que
cuestionen y resignifiquen qué es el patrimonio
cultural, es decir, cómo repatriar lo simbólico de
una manera especulativa. En proyectos como su
expo Tesoros especulativos, la IA le ha permitido
«un impacto narrativo en la producción de la
obra, que le da otra dimensión».
La dramaturga e investigadora mexicana Fer-
nanda del Monte considera que «en las prácticas
performativas hay cosas fantásticas. Pienso en
artistas de poesía expandida que alimentan con
programación cierto movimiento escenotécnico
o conceptual de sus propias piezas. La IA es
un cúmulo de datos y tenemos, gracias a ella,
acceso a mucha información que el arte debe
traducir en sensorialidad y discurso. Nos ha
puesto en jaque, cualquier artista escénico se
pregunta: ¿qué debo hacer con esto?».
4. El reto de la identidad y el criterio
humano
A pesar de las facilidades técnicas, existe una
preocupación patente entre los expertos sobre
el riesgo de la homogeneización del trabajo y la
pérdida de la esencia artística (resultado de la
visión y la sensibilidad humanas).
El prolífico autor, guionista y showrunner chileno
José Ignacio Valenzuela advierte sobre la IA que
«si la usas sin criterio, puede hacer que todo
suene o se vea igual», y subraya que el verdadero
desafío es usarla «sin que se coma tu identidad».











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