Page 210 - Anuario AC/E de cultura digital 2026
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Cartografía del uso de la IA en la creación digital en español
con recursos tecnológicos en lugar de profundi-
zar en la dramaturgia o la interpretación.
El productor musical, artista audiovisual y gestor
cultural Miguel del Moral le hace eco apuntando
al riesgo de que la IA incentive una búsqueda
acelerada de resultados a costa de la reflexión:
«A nivel individual, el reto principal es sostener
una identidad creativa cuando muchas tareas
técnicas se automatizan. El rol del creador se
desplaza del operador al narrador, del técnico
al diseñador de sistemas narrativos y universos
simbólicos».
Andrea Puente-Catán comparte lo que seguirá
imperando dentro de las artes escénicas: «Es-
tamos ante un cambio de época, un cambio
gigante, como lo fue la revolución industrial, y
muchas cosas van a dejar de ser. Lo cierto es
que cuando las audiencias vienen a un teatro y
ven un espectáculo vivo, con gente moviéndose
o cantando, toca sus fibras emocionales, tienen
momentos de transformación y de trascenden-
cia, que difícilmente va a lograr la máquina per
se».
2.2. Garantizar condiciones laborales y
entornos posibilitadores
En el sentido económico y laboral, todos re-
fuerzan la idea de la reducción de los costos y
la responsabilidad compartida. Para que no solo
ganen las empresas, sino los creadores.
«A nivel gremial, el riesgo es estructural y esto
no es nada nuevo, ya que no hemos entendido
cómo lidiar con esto: la posible desaparición de
trabajos, de entrada puede romper las cadenas
de aprendizaje y experiencia que históricamente,
por convencionalismos igualmente disruptivos
pero menos caóticos en su adaptación, han
sostenido la industria audiovisual. Existe el
peligro de que la búsqueda de eficiencia termine
erosionando el ecosistema que hace posibles la
formación, el error y la experiencia creativa»,
advierte Miguel del Moral.
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FOCUS
Jorge Caballero, por su parte, señala que, en
los próximos años, «la IA permitirá que equipos
de pequeño tamaño desarrollen proyectos
previamente reservados para grandes empresas.
La oportunidad no reside únicamente en aba-
ratar costos, sino en abrir formatos y procesos
completamente nuevos. Desde el punto de vista
económico, la IA desplaza parte del esfuerzo
humano hacia el diseño de sistemas, lo cual
demanda protocolos de responsabilidad eleva-
dos para evitar prácticas impropias y asegurar
transparencia».
«Hoy en día los creadores de contenido no se
sienten amenazados y se mueven con inocencia,
pero eso cambiará en los próximos meses o un
año a más tardar», nos advierte el director Ga-
briel Pomaraniec. «Los desafíos éticos y legales
están claramente puestos sobre la búsqueda o
prompteo de los assets utilizados, y no por las
formas de animarlos o utilizarlos. Muchas herra-
mientas de IA ya buscan sus referencias dentro
de lo que tienen a su alcance, la web libre, pero
no libre de derechos intelectuales, y es por eso
que se aconseja a los realizadores guardar los
prompts, dibujos a mano alzada, referencias o
ideas originales para cada proyecto, y así poder
demostrar o defenderse de futuros juicios por
mal uso de la propiedad intelectual ajena… Otro
reto será convivir en paz con gremios que ya
ven hoy amenazados los puestos de miles de
técnicos y actores, asegurar un cierto porcen-
taje obligatorio de contenido generado por y
con humanos. Sabiendo que las leyes demoran
más en promulgarse y ejercerse que los veloces
cambios que las anteceden, deberemos producir
aprovechando las nuevas herramientas, pero con
la responsabilidad de no infringir leyes actuales
o futuras, asegurándoles larga vida a nuestros
contenidos y respetando dentro de lo posible el
trabajo de miles de personas que a su vez debe-
rán ir adaptándose a nuevos puestos y formas de
trabajo».
Nicolás Castez, por su parte, señala que «pro-
bablemente muchos trabajos para los que antes
hacía falta una persona (sobre todo en el caso










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