Page 212 - Anuario AC/E de cultura digital 2026
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Cartografía del uso de la IA en la creación digital en español
artificial, y dice que «me parece absurdo, ya que
siempre sabemos que el humano está detrás de
esta creación, pero esto nos habla de los temores
políticos, económicos y sociales» implicados
y, por tanto, de los retos a los que hay que
enfrentarse.
2.4. Generar un posicionamiento
estratégico dentro del mercado
hispanohablante
Frente al dominio de modelos entrenados con
datos de otros contextos, particularmente
anglosajones, los expertos sugieren una pos-
tura soberana. Por ejemplo, Nicolás Madoery,
fundador y director de Futurx, un centro de
investigación dedicado a explorar el impacto de
las tecnologías emergentes, pone el foco en la
creación de modelos y datasets situados, basados
en lenguajes, acentos, géneros, tradiciones y
archivos locales con criterios éticos, lo que define
como «soberanía cultural aplicada». Esta estrate-
gia permitiría evitar la homogeneización estética
impuesta por modelos globales, que priorizan el
inglés y difuminan identidades locales. Sin inver-
sión propia, explica Madoery, el riesgo es quedar
relegados a ser «consumidores de herramientas,
no co-autores del futuro cultural».
Jacinto Quesnel, experto en videojuegos y
director nacional del Programa de Artes Digitales
en el Tec de Monterrey, coincide con Madoery
y afirma que es necesario «crear desde el Sur
Global para evitar que nuestros lenguajes,
afectos y estéticas sean absorbidos por modelos
entrenados desde otros centros de poder».
El escritor y pensador español Jorge Carrión, por
su parte, establece que «podría ser la oportuni-
dad para crear una unidad cultural y económica
basada en la lengua. Esa unidad es casi imposible
a través del objeto libro, por las dificultades
de producción y circulación, pero no lo es en
el campo de los contenidos digitales. Contra
Estados Unidos y China, España debería no solo
defender la Unión Europea, sino también una
horizontalidad con Iberoamérica».
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FOCUS
Miguel del Moral resume el potencial de este
escenario: «La cultura audiovisual hispanoha-
blante no necesita competir en volumen ni en
espectacularidad tecnológica. Su fortaleza radica
en el imaginario, la memoria, la hibridez y la fric-
ción cultural. Puede posicionarse como un actor
crítico que use la IA, no para imitar narrativas
globales dominantes, sino para reprogramarlas
desde lo local, lo afectivo y lo contradictorio».
Los expertos coinciden en que no se trata de
adoptar lineamientos globales, sino de asegurar
que la presencia hispanoamericana sea reconoci-
ble en los sistemas generativos, y aprovechar la
coyuntura tecnológica para producir contenidos
que nos identifiquen, con una mayor densidad
simbólica y responsabilidad cultural, al lograr
integrar las herramientas sin desplazar a técnicos
y artistas, y de esta forma redistribuir el valor
humano, aprovechar las posibilidades e imple-
mentar nuevas funciones.
Finalizamos esta sección citando nuevamente a
José Ignacio Valenzuela, que es contundente al
respecto: «La cultura digital en español no puede
limitarse a ser una simple usuaria de IA. Tenemos
que ser productores: de criterio, de ética y, por
supuesto, de contenido. El español es una de las
lenguas más habladas y nuestra diversidad cultu-
ral es inmensa. Nuestra postura debe ser activa.
Debemos impulsar modelos, narrativas y reglas
del juego que reflejen esa riqueza y diversidad.
Se trata de defender nuestra autoría, nuestro
contexto y nuestra memoria cultural. El objetivo
no es competir por tener más contenido, sino
enriquecer el ecosistema global con nuestra mi-
rada, nuestra identidad y nuestra complejidad».
Podemos concluir que la IA aparece como una
oportunidad para ampliar múltiples capacidades
en las industrias creativas —especialmente en
producción, investigación y experimentación—
siempre que no desplace la dimensión humana,
sensible y reflexiva que constituye el corazón
del arte vivo. Por lo tanto, el equilibrio entre
eficiencia e introspección, innovación y autenti-
cidad, expansión tecnológica y preservación de

