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Anuario AC/E de cultura digital 2026
Aunque tanto desde la propia física como desde las
ciencias naturales o sociales se vienen generando
desde hace tiempo formulaciones alternativas y
críticas, el estereotipo de racionalidad científica
más divulgado socialmente sigue aún modelado
de acuerdo a los métodos de la física del siglo xvii.
En ellos, se comparaba el funcionamiento y el
movimiento de las partículas físicas con los de una
máquina que, por tanto, podía utilizarse como ana-
logía para describir cualquier organismo integrado
por dichas partículas. Descartes incluyó como
ejemplo de estos organismos el cuerpo humano y,
aunque dejó fuera la mente, otros autores amplia-
ron la analogía también a este dominio, lo que llevó
a interpretar como verdaderas las explicaciones que
referían la sociedad humana a comportamientos
mecanicistas y computables, semejantes a los de
una máquina.
Esta definición de la ciencia positiva bien podría
trasladarse a los presupuestos mantenidos por
Byung-Chul Han en textos como La sociedad
del cansancio, en sintonía una vez más con
Mark Fisher y su conceptualización de lo que él
llama «privatización del estrés»; no solo vemos
nuestro universo digital atravesado y mediado
por algoritmos opacos que no terminamos de
entender, sino que sus lógicas de hiperproducti-
vidad se trasladan a la nuestra propia, obviando
la dimensión humana de lo que somos, lo que
vemos y a lo que accedemos. Todo esto, además
de hipertrofiar el sistema, también nos hipertro-
fia a nosotras con él.
Haber consentido en la creación y validación de
unos ritmos de trabajo y producción frenéticos
ha desembocado en una pérdida casi absoluta del
punto de referencia anterior, el mismo que nos
recuerda que otras formas de hacer las cosas y de
relacionarnos con ellas son posibles. Al fomentar
la alta productividad en estrecha relación con la
alta competitividad, el capitalismo tecnológico
trae consigo no solo frustración, también crispa-
ción. La suma de ambas cosas podría orientar al
sistema a replantearse cómo atajar las bases del
problema, pero en su lugar lo que el sistema hace
es ofrecernos una manzana envenenada destinada
a atajar el problema que él mismo ha creado, de
manera que siga reportándole beneficios. Si lo
pensamos, la función que cumple la inteligencia
artificial generativa es esta: en un mundo en el
que cada vez tenemos menos tiempo para pensar
y en el que se nos exige, a pesar de todo, mayor
productividad, terminamos delegando las labores
de pensamiento, creatividad y gestión básica de
problemas a una maquinaria que no es sostenible
medioambiental ni socialmente. Más allá de los
litros de agua que son necesarios para refrescar
los servidores8 por cada interacción que realiza-
mos con una IA,9 el MIT (Instituto Tecnológico de
Massachusetts) publicó recientemente un estudio
en el que, tras monitorear la actividad cerebral de
54 estudiantes durante cuatro meses en relación
al uso de estas herramientas, determinaron
que la atrofia cognitiva tras el uso reiterado de
inteligencias artificiales era evidente. El 47 % de
las estudiantes mostró un descenso considerable
en la conectividad neuronal, dificultades para
recordar el contenido que se acababa de generar
y también cierto nivel de dependencia y descenso
en la productividad en caso de no contar con la IA
como soporte.10
Haber consentido en la creación y
validación de unos ritmos de trabajo y
producción frenéticos ha desembocado
en una pérdida casi absoluta del punto de
referencia anterior.
El cansancio, al anular nuestra capacidad para
pensar con claridad, va aparejado a la facilidad
para sobrerreaccionar, pero si cuando sobrerre-
accionamos no estamos pensando, ¿quién lo está
haciendo por nosotras?
8 Javier Díaz, «El gasto energético de la IA: Cada
imagen generada con ChatGPT consume entre
dos y cinco litros de agua», Cadena SER, 5 de abril
de 2025.
9 Sergio Parra, «La sed de ChatGPT: la IA consume
una cantidad de agua alarmante», National Geo-
graphic España, 1 de abril de 2025.
10 Andrew Chow, «ChatGPT May Be Eroding Critical
Thinking Skills, According to a New MIT Study»,
Time, 23 de junio de 2025.
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El MARCO fRAGMENTADO: USOS y DESUSOS DEL CONTExTO EN LA DIVULGACIón…
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EUGENIA TENENbAUM

