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puede operar una «instrumentalización» más
intensa de las audiencias, tanto en términos
extractivos de capital (datos e información
compartidos) como de anestesia de la capacidad
de recepción crítica. Además, junto al hecho de
que existe un gusto creciente del público por la
mezcla entre lo ficcional y lo factual, algo per-
ceptible en el boom de la integración de técnicas
documentales en las series de televisión de
ficción (Higueras y Pérez Rufí, 2024), se constata
también que la distinta actitud de audiencias que
sí distinguen la oposición ficcional/no ficcional
respecto a los que son más indiferentes (nativos
de la cultura digital) determina un contexto de
interpretación más complejo (Mínguez, 2013: 11).
3. ¿De qué hablamos cuando
hablamos de «hibridación»
en el contexto mediático y
comunicativo de este primer
cuarto del siglo xxi?
La cuestión nos retrotrae a las definiciones sobre
los nuevos medios del teórico de la estética digital
Lev Manovich. En su influyente libro The lan-
guage of new media (2001), exploraba un espacio
emergente que, con el impacto del ordenador
personal como máquina disparadora del cambio,
trató de delimitar a través de la «convergencia
de dos recorridos históricamente separados,
como son la tecnología informática y la mediá-
tica» (Manovich, 2001: 4). Los principios de la
estética de estos nuevos medios son: 1) la repre-
sentación numérica: todo objeto de los nuevos
medios es programable, convertible en datos
continuos y cuantificable a través de la digitaliza-
ción; 2) la modularidad, debida al carácter fractal
y discreto de sus elementos y cuya agregación
digital mantiene su entidad independiente, faci-
litando su edición continua; 3) la automatización:
lo anterior permite la creación, manipulación y
acceso a los objetos de los nuevos medios sin
intervención humana. La aceleración de este
principio es la fase actual de explosión de la IA
generativa; 4) la variabilidad: los objetos de los
nuevos medios son infinitamente «adaptables»
a las necesidades o los gustos de los sujetos, al
cambio social y mediático de la sociedad postin-
dustrial; 5) la transcodificación cultural: la conse-
cuencia más importante de la informatización
de los medios, relacionada con el impacto de
«la capa informática» sobre «la capa cultural».
A fin de cuentas, hablamos de la consolidación
de lo que venimos llamando cultura cíborg o
cibercultura (Sánchez-Mesa, 1999; Sánchez-Mesa
y Rosendo, 2024), una de las formas culturales
arquitectónicas de la hibridación, un concepto
que Manovich desarrollará en su segundo libro
de referencia, Software Takes Command (2013).
«El software —afirma— se ha convertido en
nuestra interfaz con el mundo, con los demás,
con nuestra memoria y nuestra imaginación: un
lenguaje universal que el mundo emplea para
hablar y un motor universal que propulsa el
mundo» (Manovich, 2013: 9). Los tres conceptos
con los que Manovich explica la evolución de
este proceso son la hibridación, la evolución y la
remezcla profunda. Aunque los tres se encuentran
lógicamente vinculados, nosotros nos centrare-
mos en el primero.
Podemos entender la hibridación en el sentido
de la teoría evolutiva de las ciencias biológicas, a
partir de las múltiples posibilidades de combina-
ción entre medios a lo largo y gracias a su pro-
ceso de softwerización. Alguno de los primeros
ejemplos es la app de Google Earth, combinación
de técnicas de cartografía clásica con concep-
tos del campo de los sistemas de información
geográfica (SIG), gráficos y animaciones por
ordenador en 3D, software social y utilidades
de búsqueda, o bien un programa como After
Effects (Adobe, 1993), donde ya esa hibridación
daría paso a una remezclabilidad profunda (ani-
mación, dibujo, fotografía de tipografía, gráficos
3D, vídeo, etc.). Manovich aplicaba esta noción
de hibridación a medios y software bastante
heterogéneos de comienzos de los 2000 (Flic-
ker, YouTube, Facebook, Twitter, MySpace,
Safari, Google Maps, Vimeo, Blogger…), pero
lo interesante es que podemos considerar su
funcionalidad en híbridos y remezclas emergen-
tes en la segunda y tercera décadas del siglo:
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