Page 70 - Anuario AC/E de cultura digital 2026
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2/ La bandeja de entrada, el último reducto. Y
no juegan tanto a eso porque su destino es un
lugar cerrado y privado: la bandeja de entrada.
De todo el espacio digital que tenemos a nuestro
alrededor, la bandeja de entrada del correo elec-
trónico es uno de los dos más privados. El otro,
más íntimo aún, es nuestra app de mensajería
principal: WhatsApp, Messenger, Telegram o los
mensajes directos de Instagram. Esos espacios
son tan íntimos que de momento no hemos
dejado entrar apenas publicidad ni mensajes no
privados. Aunque algunos ya se están abriendo,
como los estados o los canales de WhatsApp.
Si alguien me ofreciera bastante dinero por ver
mi WhatsApp o mi bandeja de entrada, tendría
dudas. Pero cedería con el email. En parte es
gracias a las docenas de newsletters que recibo.
Mi bandeja de entrada sigue siendo muy privada,
pero gracias a las newsletters se ha convertido en
una pequeña portada en movimiento de internet.
No es como me entero de las noticias grandes
(alertas de medios) ni de las noticias pequeñas
(X, TikTok, Reddit), pero sí es como me entero de
«cosas» o, mejor aún, las entiendo.
De qué «cosas» hablaré luego, pero el email es
el lugar más tranquilo de todos estos frentes in-
formativos, donde hay gente de cierta confianza,
donde lo que me llega no depende de la última
hora, donde hay gente que quiere contar algo sin
un exceso de exageración ni verborrea. Esto es
importante. He convertido mi bandeja de en-
trada en lo que antes era un RSS, un lugar donde
se iban acumulando textos de medios y blogs de
gente que te parecía interesante. La actualidad
es importante, pero no es decisiva.
La bandeja de entrada como centro de operaciones.
Anuario AC/E de cultura digital 2026
Captura de pantalla de la red social X.
Cada newsletter es una pequeña bombilla
en su tema o su mundillo con una pequeña
comunidad alrededor.
3/ Hay más autores libres. Desde los años
noventa, el precio de publicar y llegar a una
audiencia masiva ha bajado muchísimo. Antes los
emisores debían tener una antena con su licencia
o una rotativa, ahora basta con tener una cone-
xión a internet. Ese cambio permitió la primera
oleada de newsletters, que provocaron el spam y
el cansancio: ya no hacía falta el correo postal,
sino que bastaba con el correo electrónico.
Con este abaratamiento llegó luego la disgrega-
ción de medios gracias a internet y la aparición
de las redes, lo que ha ido provocando que haya
más gente capaz de crear y tener la constancia
de llevar una newsletter. No solo son escritores
o creadores que empiezan directamente con su
newsletter, sino también redactores o periodistas
que se quedan sin trabajo o deciden abandonarlo
porque prefieren trabajar solos o creen que
ganarán más dinero.
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LA ERA DE LAS NEWSLETTERS
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JORDI PéREz COLOMé



































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