Page 94 - Anuario AC/E de cultura digital 2026
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Para entender y analizar la psique detrás de la
creación de repositorios, vestigios y huellas de
nuestra especie, debemos irnos precisamente a
un pasado no tan ególatra, en el que el interés se
basa en plasmar realidades cosmológicas de una
cultura en la que el individuo es parte del grupo
sin atributos particulares. En este momento,
ya entendimos que, para permanecer, la piedra
era nuestro espacio de expresión.5 Una piedra
basta, megalítica y parte de un ecosistema en
que consideramos que tenemos algo diferente a
los demás, así como una necesidad expandida de
marcar nuestra existencia a largo plazo. Mientras
más trazos, más visibles, más grandes y podero-
sos, más ricos y sabios.
Ahora no hablamos de piedra (aunque debería-
mos hacerlo) e, inmersos de lleno en la cultura
de lo digital, nos surgen nuevos retos que parten
desde lo estructural y esquemático y van hasta lo
simbólico y representativo.
La mencionada cultura digital tenía (hasta la
llegada extendida de la inteligencia artificial)
su bastión en las bases de datos. Las populares
MySQL (donde «My» no viene de «mi», sino
del nombre de la hija de su creador, Michael
«Monty» Widenius) no son más que una pila de
bloques que se superponen y son accesibles me-
diante indexación, como una gran biblioteca de
libros que se van poniendo los unos encima de
los otros. Este método se convierte en insoste-
nible, pues el primer libro soportaba demasiado
peso y al sacarlo provocaba la caída de todos los
demás.6
Anuario AC/E de cultura digital 2026
5 Como las pinturas rupestres milenarias en la
serranía de Chiribiquete, testimonio visual de la
presencia humana en el corazón de la Amazonia
colombiana, registradas por primera vez por el
biólogo estadounidense Richard Evans Schultes
en 1943 durante sus exploraciones en la región,
con posteriores estudios ampliados por Carlos
Castaño-Uribe y Thomas van der Hammen en las
décadas siguientes.
6 Facebook comenzó con una base de datos MySQL
para después pasar a NoSQL.
Estas bases de datos tienen la lógica monetaria
de las tablas de datos inventadas en Mesopota-
mia allá por el 3000 a. C. Después pasaron a ser
digitalizadas para Apple en 1979 por Dan Bricklin
y Bob Frankston bajo el nombre de VisiCalc.
Siempre han guardado números, transacciones
e incluso actividades de usuarios, pero con la
llegada de las redes sociales, estas tablas cam-
bian sus formatos y se convierten en modelos
más relacionales y lineales, rápidos y escalables,
con la sola intención de guardar un sistema de
valores y sentimientos asignados a los usuarios,
una suerte de perfil psicológico construido a base
de hashtags e interacciones con otras entradas
de la base de datos, pero, sobre todo, a base del
almacenamiento de un archivo de vida foto y
videografiado, en el que la voz tiene poco sen-
tido en una videocracia extrema. Esta motivación
provoca la migración hacia sistemas NoSQL (tipo
de llamadas y almacenamiento de entradas con
una lógica de lenguaje alternativo) con modelos
de datos diferentes, más líneas posibles, más
rápidos y dinámicos, y con una indexación más
conceptual.
La cultura digital tenía su bastión en las
populares bases de datos MySQL, una
pila de bloques que se superponen y son
accesibles mediante indexación.
Gracias a este salto técnico, la red social es un
gran repositorio de sentimientos reificados7 a
disposición de la industria del consumo y no de
la construcción de una memoria colectiva de
nuestro tiempo.
A estas estructuras verticales, formateadas
patriarcalmente en un modelo cliente-servidor,
le surgen alternativas a través de metáforas
más sostenibles, horizontales y civiles, como la
blockchain.
Una magnífica herramienta fagocitada todavía
por los sharks de tokens. Tiburones capitalistas
7 Axel Honneth, Reificación: Un estudio en la teoría
del reconocimiento, Madrid, Katz, 2007.
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NUEVAS fORMAS DE ALMACENAR LA INfORMACIón…
·
SOLIMán LóPEz








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