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que, viendo en este sistema emergente una
amenaza y al mismo tiempo una oportunidad de
hacer dinero, acaparan su riqueza para pervertir
el sistema con un «apalancamiento» de activos
que los posiciona de manera destacada frente a
los otros miembros de la Red. De nuevo el ego
aflorando y corrompiéndolo todo a su paso en el
corto plazo.
Los sistemas de identificación de transacciones
onchain llegarían en una etapa posterior, cuando
los bloques estaban capacitados para crear
subclusters dentro de la red y no depender de
un check global para validar un nuevo bloque
(proof of work). Previamente, y todavía en uso,
surgieron asociadas a esta etapa previa, y muy
usadas por los NFT (Non Fungible Tokens), las
denominadas redes IPF, las cuales proponen un
sistema compartimentado de almacenamiento
de archivos multimedia en el que el mismo
archivo es participado de manera colectiva en
su almacenamiento. Esta metáfora nos recuerda
a las redes de micelio en las que cada nodo es
necesario junto con sus periféricos para crear un
sistema red con-sentido. La blockchain, sin duda,
con su sistema de tokenización de conceptos,
podría convertirse en un gran archivo respetado
por su propia lógica, y a día de hoy casi infalible,
de información veraz y aporte comunal. La red
de bloques podría incluso abordar registros de
procesos artísticos y otros conceptos, como
ocurre en otros sectores como el alimenticio.8
Todas estas estructuras son co-responsabilidad
de la proliferación tecnológica de lo que deno-
mino como los asistentes de la memoria (MA
devices) o smartphones (ahora definitivamente sí
empoderados como inteligentes), que pusieron
en las manos de todo ciudadano un registro fácil
del mundo que necesitaba ser guardado, pues
es nuestra vida, relevante y necesaria de ser
almacenada, lo que alimenta una gran industria a
disposición del ego capitalista. Estos dispositivos
podrían ser el candidato ganador de nuestro
sistema contemporáneo de archivo, pero más
allá de serlo pecan de obsolescencia programada
y no promueven, en ninguna de sus formas,
registros de valor sustancial para el futuro de la
humanidad, sino que son armas del selfi.
Olea, the Value Experience. Instalación con brazo
robótico, aceite de oliva, ADN con smart contract.
Proyecto invitado a Art Dubai 2022. SLStudio.
Esta dependencia visual ha dejado corta la fase
sociotecnológica en la que nos encontramos.
Este internet 3.0 (en transición al 4.09), pudiendo
serlo, no lo es tanto, ya que nuestra interacción
y nuestra respuesta en las redes sociales y la
web en general ya no son bidireccionales en
el sentido de la conversación oral, sino que la
palabra tal como la entendemos, «saliente de la
boca», solo se produce en una dirección: la del
creador de contenido que emite una voz única
a través de un vídeo, dejando un vestigio unidi-
reccional solo revocable a través del comentario
8 En 2019 relacioné el almacenamiento de informa-
ción en ADN con la blockchain y la agricultura,
creando un aceite de oliva en cuyo ADN vive un
contrato inteligente de la blockchain.
9 El internet 1.0 era unidireccional, con páginas web
no interactivas e informacionales. El internet 2.0
propone la cultura del formulario y la apertura de
una ventana de conexión entre emisor y recep-
tor. Con la llegada del internet 3.0, la red social
propone una discusión bidireccional a través de la
plataforma red online. Propongo un internet 4.0
en el que ya el humano no construye contenido,
sino que lo cura y organiza. El contenido, emisor y
receptor, lo hace la máquina bien entendida como
la inteligencia artificial.
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