Page 76 - I estoria-ta: Guam, las MarianasI estoria-ta: Guam, las MarianasI estoria-ta: Guam, las Marianas y la cultura chamorra
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de enfermedades, la gran mayoría de los supervivientes se habían convertido al catolicismo y habían sido reu- bicados en unos pocos pueblos, y la cultura de las Ma- rianas había sufrido una profunda transformación. La fe había echado raíces en la isla, tal y como habían imagina- do los misioneros, pero el daño humano era innegable y los cambios culturales, palpables.
Aunque la iglesia se convirtió en el núcleo de la vida en los pueblos, continuamente introducía nuevas costumbres. Se impusieron unas normas de vestimen- ta obligatorias y un nuevo orden diario que giraba en torno a la vida eclesiástica, se crearon organizaciones religiosas que rápidamente se convirtieron en grupos sociales, se establecieron una serie de festividades que celebrar en los pueblos y se alteró la forma en que los isleños lidiaban con los espíritus. La Iglesia podía ha- cer todo esto con mucha más contundencia que en los años anteriores, aunque solo fuera porque ahora cada pueblo contaba con su propio pastor.
Sin embargo, al igual que la Iglesia resultó un instru- mento de alteración cultural, también sirvió como ve- hículo para mantener vivos muchos de los elementos de la vida en las islas previa al contacto. Con su com- plejo sistema litúrgico y devocional, la vida eclesiásti- ca brindaba a los isleños multitud de oportunidades para manifestar muchas de las características culturales que en su día habían resultado tan importantes para su vida social. De las que absorbió la Iglesia, entre las más prominentes se encontraban el amor por la música, las
oportunidades de celebrar fiestas y banquetes, las reu- niones, el honor a los muertos y el apaciguamiento de los espíritus malévolos. Estas características culturales se expresaban ahora en un envoltorio diferente (el que proponía la Iglesia), pero las manifestaciones en sí per- duraron. Es por ello que gran parte de la esencia de la sociedad tradicional sobrevivió al paso de los años, aunque ahora se enmarcara en una organización ex- presamente religiosa.
La Iglesia también tenía un efecto unificador para las personas. La pertenencia a la congregación brin- daba una nueva relación que permitía a los habitantes del pueblo estrechar lazos con más fuerza que nunca, independientemente de su lugar de nacimiento o su linaje. La influencia de la Iglesia se extendió más allá de los pueblos y alcanzó otras partes de la isla, e incluso otras islas lejanas. Como ocurriría más tarde en otras zonas del Pacífico, la Iglesia sirvió como instrumento de unión porque ofrecía vínculos de «parentesco» in- dependientes a los que proporcionaban tradicional- mente los clanes. Podríamos decir, entonces, que la Iglesia, a pesar de la convulsión que generó, logró al menos en parte el objetivo que pretendía con la evan- gelización: la pacificación de las islas.
En líneas generales, podría afirmarse que la Iglesia representa tanto una fuerza de cambio como un medio de continuidad, de ahí que constituyera la chispa ini- cial de un proceso que daría una nueva forma a la isla y su cultura.
2 HUGUA. EL PERIODO COLONIAL



























































































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